Heineken en Coachella
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Heineken en Coachella

En un festival donde la música convive con la moda, el contenido y las comunidades digitales, Heineken volvió a decir presente en Coachella con su squad.

Franco Masini, Delfina Chaves y Nacho Elizalde viajaron a California junto a Pauli Echevarría, Papryka y Juli Bianco para compartir esta experiencia. Un equipo icónico, cada uno con su propio código, y además se sumó un consumidor que tuvo la posibilidad de ser parte del squad.

La experiencia Heineken en Coachella fue mucho más que vivir de cerca el fin de semana al que todos quieren asistir: representó el espíritu de miles de personas que se reúnen alrededor de una misma pasión. La música como punto de partida, pero no necesariamente como lo único. Hay algo que pasa en el medio. En los cruces, en las afinidades y en lo que pasa más allá del escenario. El fanatismo deja de ser individual y se vuelve compartido.

En este contexto, la moda también es protagonista y el estilo se vuelve parte del lenguaje. Delfina Chaves destacó con una impronta minimalista con acentos urbanos. Franco Masini con una lectura retro-sport. Nacho Elizalde y Pauli Echevarría en una comodidad afinada, con guiños locales. Papryka y Juli llevando la tendencia un poco más allá, entre lunares, pieles y piezas statement que anticipan algunos de los ítems que marcarán la temporada 2026 en las calles de Buenos Aires.

Entre el público también estuvieron Paris Hilton, Hailey Bieber y Katy Perry: looks, apariciones y ese mix entre ícono y espectadora que Coachella sabe activar.

Con un line up que volverá a repetirse el próximo fin de semana, esta edición contó con tres grandes headliners: Sabrina Carpenter, Justin Bieber y Karol G, quien se convirtió en la primera mujer latina en encabezar el festival. Además, artistas como Addison Rae, Young Thug, The Strokes también estuvieron presentes en el escenario del desierto californiano.

Entre los nombres para destacar, Zulan, la primera DJ argentina en el festival, llevó un set con identidad marcada, teñido de referencias locales y una estética que no pasó desapercibida.

En esa misma línea, el debut de Emilia Mernes junto a Luísa Sonza sumó otro momento fuerte. Una aparición que se lee dentro de algo más amplio: la presencia argentina dejando de ser excepción para volverse parte del mapa, con nombres como Bizarrap, Nathy Peluso y Nicki Nicole marcando ese recorrido.

Una vez más, Coachella vuelve a funcionar como algo más que un festival. Se convierte en un cruce de disciplinas que permite explorar distintas áreas, usando la música como punto de encuentro.