Arte, dinero, contradicción.
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Arte, dinero, contradicción.

“La moda es arte” fue la consigna de la Met Gala 2026, pero el evento estuvo marcado tanto por la creatividad como por la polémica.

Uno de los nombres más cuestionados fue el de Lauren Sánchez, esposa de Jeff Bezos, cuya participación habría costado cerca de 10 millones de dólares. La presencia del fundador de Amazon generó fuertes críticas. Ex empleados incluso impulsaron llamados al boicot.

También llamaron la atención varias ausencias importantes. Zendaya, Bella Hadid, Meryl Streep y el alcalde de Nueva York decidieron no asistir.

Más allá de lo político, la temática abrió debate: ¿puede la moda ser considerada arte? Aunque figuras como Valerie Steele, André Leon Talley y John Galliano han cuestionado esa idea, muchos invitados usaron sus looks para responder desde la alfombra roja.

Algunos eligieron interpretaciones literales. Hunter Schafer llevó un diseño inspirado en Mäda Primavesi de Gustav Klimt, Emma Chamberlain vistió un Mugler con referencias a Van Gogh y Heidi Klum apostó por una propuesta escultórica.

Kylie Jenner también recurrió a una referencia clásica con un vestido de Schiaparelli inspirado en la Venus de Milo, retomando el recurso del desnudo artístico. Una elección que inevitablemente recordó al icónico Naked Dress de Cher en la Met Gala de 1974, aunque sin tanto cuestionamiento.

Entre las propuestas más originales estuvo Sabrina Carpenter, quien usó un diseño de Jonathan Anderson para Dior confeccionado con rollos de película de Sabrina, en homenaje al clásico protagonizado por Audrey Hepburn.

Bad Bunny fue uno de los que más llamó la atención por su enfoque conceptual. A través del maquillaje de Mike Marino, el artista apareció envejecido, con arrugas y manchas, en contraste con una industria atravesada por filtros, cirugías y estándares de perfección.

Sarah Paulson también dejó una de las imágenes más comentadas al vestir un look de la colección “1%” de Matières Fécales, con un dólar cubriendo parte de su visión, en una clara referencia al poder económico que rodea al evento.

Y es así como la gala dejó nos deja un interrogante para vos y para Anna… ¿Estamos cegados por el dinero?