DMAG | Lolita Campos y su salto al vacío
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Lolita Campos y su salto al vacío

En la sección Pura Vida REEF, charlamos con Lolita Campos (@camposlolita). Lolita decidió lanzarse al vacío en búsqueda de su verdad, escribió 3 libros, y viaja por el mundo en una Van junto a su hija Amapola y su marido el cantante Manu Pozzi, haciendo conciertos de poesía y música que hacen emocionar hasta las lágrimas.

Lolita contame de vos, ¿Cuál es tu historia? ¿Siempre escribiste? ¿Cuál es tu mayor pasión?

Mi historia aún la estoy escribiendo y hasta ahora es fabulosa, con todo lo que una fábula tiene, un había una vez, un personaje que se va presentando, una trama, un conflicto, en mi caso, miles de conflictos, aunque yo le llamaría desafíos, apuestas, riesgos, oportunidades, para finalmente llegar a miles de desenlaces que me hicieron ir haciendo crecer este espíritu inquieto, que ama la vida. Soy una niña que creció en movimiento, nómade de casa y lugar pero con un nido familiar de ladrillos, sólido y hermoso.

No sé si fue el paisaje que inspiraba mis ocurrencias o esas ganas de que los sentimientos no mueran en el instante que se han sentido, que desde pequeña siempre me gustó patentar mis emociones en diarios. Creo que también las mudanzas y dejar lejos a los amigos del camino, alimentaron mi escritura de cientos de cartas que atravesaron el océano unas cuantas veces.

Fue ocurrencia de mamá, un recurso pedagógico para que su niña nómade tuviese al menos una forma de seguir en comunicación con quienes habían pasado por mi corazón. Me regaló el diario antiguo de la tía Gogh que aún conservaba hojas en blanco, y entre la escritura de esa anciana y mis ganas de dejar constancia de mi sentir como lo hizo ella, empezó mi amor con la escritura. Sentir? La vida? La escritura? Viajar? Todo tiene denominador común, así que cualquiera respondería esa pregunta.

 

¿Cuándo decidiste escribir tu primer libro? ¿Cuántos y cuáles libros ya escribiste?

Con tanta experiencia acumulada dando vueltas por el mundo, el interior y exterior, si no lo hacía era como tener miles de ovillos y no tejer ni un sweater. Decidí tejer el primer tramo, mi primer libro, después de haberlo anunciado jaja.

Un día fui a una oficina, pedí permiso para usar la compu, pregunté si había tinta en la impresora, abrí “Word”, escribí “28 Rulemanes, Tomo I”, imprimí la hoja, la puse arriba de una resma A4, le saqué una foto y anuncié la publicación de mi primer libro que “no estaba escrito”. Entre comillas porque no estaba físicamente escrito, pero si estaba relatado dentro de la memoria del pecho.

Todos necesitamos un empujón y yo me lo autodí jaja.  Escribí «28 Rulemanes», «Peritos de una fuga» y el tercero que sale en breve pero aún no revelé el título, solo confesé que huele a waffle.

 

¿En qué momento decidiste acabar con tu dictadura interior y lanzarte al vacío de una vida nómade?

Soy nómade desde siempre. Al principio era “obligatorio” serlo porque acompañaba la decisión y trabajo de mis padres, pero una vez emancipada, se ve que la dinámica me entusiasmó tanto que la continué. No me costó demasiado debido a mi personalidad desapegada, cuando lo quise, lo hice, pero antes había que quererlo. Tuve mi romance con la ciudad pero duró un suspiro y mil recuerdos.

Viajando por Brasil, con fecha de regreso a la Argentina, decidí antes de volar, cortar todo de raíz antes de llegar para que nada me vuelva a endulzar, así que mandé mi telegrama de renuncia al trabajo, vendí mi auto, rescindí el contrato de mi departamento, corté con mi ex pareja y sin ataduras aterricé en la Argentina para vender todo y únicamente despedirme.

Fue una estrategia para no echarme para atrás, a los miedos hay que tenerlos cortitos para que no ganen terreno, así que esa fue mi maniobra, pegar el volantazo antes de que mis “peros” respaldados por el miedo, supieran siquiera que lo iba a hacer. Adelantarme con los deseos es mi doble de ases.

 

¿Y qué hacen para vivir? ¿Se puede trabajar de lo que uno ama, te alcanza para vivir?

De todo. Hoy mi escritura está materializada en libros que van recorriendo el mundo, además con mi pareja giramos haciendo conciertos de poesía y música. Pero antes de todo este presente, hubieron miles, infinitos trabajos que realicé… no soy muy fan de romantizar eso que se crea alrededor de la frase “trabaja de lo que amas y no trabajarás ni un día de tu vida”

Para empezar, yo hago lo que amo, escribir, pero me rompo las manos, el corazón, y el esfuerzo haciéndolo, y no lo digo desde un lugar sufrido ni peyorativo, sino que realmente estoy comprometida al cien con mi trabajo, lo disfruto, pero hay momentos que me cansa, que no me inspiro, no me sale, me frustro, y ahí tengo que seguir yendo a la oficina interior para seguir a pesar de las frustraciones.

Y segundo, daría vuelta la frase, “trabajar de lo que amas” por “amar de lo que uno trabaja” me resuena mejor. He realizado trabajos que jamás hubiese elegido, pero elegí ponerles amor, para lograr disfrutar de esa etapa y la enseñanza que me estaba dando. Esta buenísimo ir tras lo que uno desea hacer, pero hay un ínterin que tenemos que amar también, así que bienvenidos todos esos eslabones y puentes que me acercaron a donde estoy hoy. Benditos trabajos de paso, también los he amado.

 

¿Cuáles son los pros y los contras de esa vida?

Pros: vivir sin calendario, sin dejarte automatizar por de “lunes a viernes” y el respiro del “sábado y Domingo”. Contra: que no sabes los días de la semana, aunque eso varias veces me costó ausencias en reuniones y cumpleaños olvidados. La vida está hecha de presencias, físicas y emocionales, y al vivir viajando las físicas se cuentan con los dedos de una mano y a veces quisieras que sean miles más esos momentos compartidos, esos abrazos, charlas, mates, etc.

¿Cambió algo a partir de la llegada de Amapola?

Todo. Espero que no quiera viajar sola de grande! Ahora entiendo el pánico de mis viejos y compadezco las veces que los llamé diciendo “Estoy en Africa!” “Che, me estoy tomando un vuelo a Utah!” Dios mío!, Amapola nos silenció, le bajó el volumen al mundo entero alrededor nuestro y nos amigó con la idea de permanecer.

Amapola nos provocó el viaje más profundo y desconocido, en un terreno sagrado que hay que descalzarse para entrar. No se puede entrar ni sucio, ni alterado, y hay que hacerlos con respeto a su cultura de amor. Y una de las cosas a respetar, es la cercanía a sus seres queridos, es por eso que estamos aprendiendo a permanecer, por el momento, cerca de sus abuelos, tíos, primos, para que se llene de amor que se merece recibir como lo tuvimos nosotros.

 

¿Cuál es tu mayor anhelo? ¿Qué le recomendarías a la gente que sueña con una vida libre como la tuya?

Un viaje con toda mi familia durante un mes mínimo, a una casa en la montaña, o frente al mar, o en camper van, dónde es irrelevante, con todos los integrantes es lo importante.

Y a quienes anhelan una vida libre, siempre digo lo mismo; el significado de libertad es subjetivo y personal. Ni suspendida en el cielo, ni a 10mil km lejos de casa, ni en las profundidad más profundas del mar, sentí mayor libertad que la libertad que sentí estando en paz. Sensación preciada que si alguien o algo me la quita, podría estar dándole vueltas en globo aerostático que ni ahí me sentiría libre. Asi que eso, primero que se pregunten qué es la libertad para su estado personal y después que la saquen a pasear.

 

¿Qué canción podría describir este momento de tu vida?

“Silly love songs” de Paul Mc Courtney. La bailamos todos los días en familia y nos matamos de risa.  Preciada sencillez, el amor.

 

¿Cuál creés que es tu aporte para que este mundo sea un lugar un poquito más amoroso?

Exponer las injusticias que viví para que quien haya experimentado situaciones parecidas, no se sienta sola y pueda entre mis palabras y confesiones, sentirse acompañada, entendida.

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