DMAG | Fetichismo a los pies
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Fetichismo a los pies

Por Maria Molina
“Que caiga una lluvia de estrellas sobre los pies”, dijo Andy Warhol y fotografió para Halston zapatos de colores cubiertos por polvo de diamantes. Lo llamó Diamond Dust Shoes y así le rindió homenaje a la fiesta más fetichista de los años 60. La que organizó en Studio 54, el desinhibido club neoyorquino conocido como la academia de la moda y el hedonismo. 
Bajo la luz de una bola disco y cuatro toneladas de purpurina cayendo del techo, bailaron a uñas desnudas Bianca Jagger con sandalias Manolo Blahnik y Grace Jones enfundada en silver tipped talons.
Polaroid Andy Warhol
 
La tendencia a mostrar los dedos de los pies en los zapatos es un ritual longevo. “No hay fetichismo sin referencias a la anatomía humana” era el manifiesto de Elsa Schiaparelli. La diseñadora ya pintaba con laca roja los dedos de su colección de stilettos de 1939. Esta yuxtaposición entre ropa y cuerpo la tomó prestada de la obra “The Red Model”, de Magritte: pies humanos se convierten en calzado y demuestran cómo lo primitivo y erógeno pasa a integrarse a base de hábito. 
 “The Red Model” – Magritte
Después de 80 años sus zapatos con pedicura incluida todavía gozan de vigencia absoluta. Daniel Roseberry hoy vuelve a los archivos en versión reloaded. Una de las colecciones más fetichistas es la de los corsés dorados con influencia en el pulp erótico, acompañados por botas con los dedos fundidos en oro. Como los que usó Doja Cat en los 2022 Billboard Music Awards. Sin miedo a la desmesura, la casa lanzó unos mules con garras esculpidas que convierten a las modelos en deidades mitológicas.
Schiaparelli x Daniel Roseberry
En el 2000 hubo una competencia de dedos irrefrenable. Todo empezó con las Animal Toe de Vivienne Westwood con falanges modeladas en cuero y el modelo de Céline con uñas escarlata. La devoción se volvió viral cuando Madonna abrió los MTV VMA vestida como su alter ego, la dominatrix Madame X y Kim Kardashian profetizó la colección Balenciaga con estética bondage. ¨El dinero es el mayor fetiche del mundo”, argumenta Denma para explicar el uso del látex que cubrió a los modelos caminando en un escenario bursátil. Las máscaras y los trajes no se comercializarán ya que “son demasiado fáciles de conseguir en cualquier parte, especialmente, en Nueva York”.
 Animal Toe de Vivienne Westwood
La moda es experta en asumir retos. Unir elementos polarizantes como parte del juego. Crocs, Birkenstocks y Uggs hicieron de los ugly shoes una imagen tan antiestética como poderosa. Otro diseño poco agraciado son las Tabi Boots by Margiela, sin embargo, son las más buscadas en Google en 2021. Las botas de puntera dividida comparten ADN con las tradicionales medias japonesas que se usaban junto a los Jika-tabi, zapatos que separan el dedo gordo de los demás. No llevarlos juntos era un delito en Japón del siglo XV porque mostrar los pies estaba prohibido por erótico. 
Tabi Boots – Margiela 
 
En el libro Fetish Style, Frenchy Lunning explica que las creaciones Schiaparelli y Avavav encontraron la fórmula para convertir en obsesión toda la mística del fetiche, sin separar el matiz del humor de la connotación sexual. “Fetichizar en lo erótico forma parte de la condición humana. La moda es un culto a la ropa y por eso los objetos se cargan de alto voltaje con facilidad. Es tomar algo y hacerlo más deseable”, escribe Lunning. Esta inquietud por los mostrar piel y uñas es fruto de una progresión natural. Salvador Dalí dijo “un zapato moderno es la metáfora más impresionante que puede existir para la estructura anatómica del pie”A fin de cuentas, Carrie Bradshow, Cenicienta y el diablo se visten de Prada. Y alimentan la devoción a los zapatos como el ícono que erotiza los pies. La moda lo hace a través de una imaginación sin límites, como las fantasías.
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