La generación que aprendió cine en YouTube
Por Abril Troelsen.
En un contexto donde la industria del cine es víctima de las franquicias multimillonarias, fórmulas repetitivas, el denominado «Netflix lightning» y producciones aceleradas pensadas para el consumo inmediato, una nueva generación de creadores está empezando a cambiar las reglas del juego.
Lejos de las escuelas de cine y los grandes estudios, los jóvenes de la Generación Z aprendieron a filmar en YouTube y a construir audiencias a través de algoritmos. Con una cámara y una idea, comenzaron a producir historias por su cuenta, cuestionando la idea de que el cine sólo puede surgir de las estructuras tradicionales.
Productoras como Blumhouse y A24 comenzaron a notar este fenómeno y apostaron por talentos surgidos directamente de internet. Entre ellos destacan dos nombres que se han convertido en símbolos de esta transformación: Kane Parsons, creador de Backrooms: Sin Salida (2026), y Curry Barker, director de Obsesión (2025). Ambos lograron convertir proyectos nacidos en plataformas digitales en fenómenos cinematográficos capaces de competir dentro de la industria profesional.
Kane Parsons, director de Backrooms: Sin salidas (2026), comenzó a publicar videos en Youtube a los 16 años, donde desarrolló una serie inspirada en el creepypasta de los backrooms. Gracias a su creatividad, manejo de los efectos visuales y capacidad para construir atmósferas de terror con recursos limitados, sus videos se volvieron virales y captaron la atención de la industria. El éxito de su proyecto llamó la atención de A24, que decidió producir una adaptación cinematográfica y darle a Parsons la oportunidad de dirigir su primer largometraje.
Kane Parsons a sus 20 años, en la premiere de Backrooms: Sin salidas.
Un recorrido similar tuvo Curry Barker, quien comenzó creando contenido para Youtube antes de dar el salto al cine. A través de cortometrajes y producciones independientes, desarrolló una identidad visual propia y una gran compresión de los códigos narrativos de internet.
Con Obsesión (2025), Baker logró consolidarse como una de las nuevas promesas del cine de terror. La película fue realizada con un presupuesto cercano a los 750.000 dólares, una cifra sumamente baja para una producción de estreno comercial, y aun así consiguió recaudar más de 148 millones de dólares a nivel mundial, convirtiéndose en una de las películas más rentables del año. Su éxito demuestra que una idea sólida y una visión propia puede competir con producciones de presupuestos mucho mayores.
Curry Barker a sus 26 años.
Las historias de Kane Parsons y Curry Barker reflejan un cambio que recién comienza. Ambos crecieron creando contenido en internet, aprendieron de manera autodidacta y entendieron cómo funciona el algoritmo y el público contemporáneo. Actualmente, ambas películas pueden verse en cines, pero su creciente popularidad ya alimenta las expectativas sobre su llegada a plataformas de streaming globales.
En una industria cada vez más dominada por las grandes franquicias, su éxito demuestra que todavía hay lugar para las ideas originales. Más que una excepción, representan a una generación de cineastas Gen Z que entiende los códigos de internet tan bien como los del cine. Así, encontrando caminos alternativos para llegar a la pantalla grande. Si algo dejan en claro ambas trayectorias, es que el futuro del entretenimiento no necesariamente surgirá de los grandes estudios, sino de quienes estén dispuestos a romper con estas estructuras.



