¿Cómo nos Vestimos en tiempos de crisis? 
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¿Cómo nos Vestimos en tiempos de crisis? 

Por Abril Semo.

Cada crisis económica deja huellas visibles en la forma en que vivimos y, también, en cómo nos vestimos.

Cuando el dinero es escaso, la moda deja de ser solo tendencia y se convierte en reflejo social, estrategia de supervivencia y, muchas veces, escapismo. La historia demuestra que después de cada recesión aparece una estética nueva, casi como una reacción colectiva al miedo, la austeridad o el deseo de volver a soñar.

Por ejemplo, después del crack del 29, la ropa se volvió práctica, duradera y funcional. La moda dejó de ser exuberante para abrazar la sobriedad. Las siluetas eran simples, las telas baratas y el concepto de “hacer rendir la ropa” se volvió central: remendar, reutilizar y adaptar prendas era parte de la vida cotidiana. En tiempos difíciles, la elegancia se redefinió como discreción

Tras la Segunda Guerra Mundial llegó una de las reacciones más famosas de la historia de la moda. En 1947, Christian Dior presentó una colección que cambiaría todo: cinturas marcadas, faldas amplias y lujo textil. El mensaje era claro: después de años de racionamiento, el mundo quería volver a soñar. El llamado New Look fue una fantasía colectiva de abundancia después de la escasez. La moda como celebración del fin de la crisis.

La recesión y el desempleo de los años 70 trajeron otra reacción: creatividad desde la precariedad. Aparecieron las prendas recicladas, la ropa hecha a mano, la estética artesanal, y el denim y básicos resistentes. La moda se volvió más personal y menos aspiracional. Era una estética que gritaba “no necesitamos lujo para tener estilo”. 

En 2008, la crisis financiera global marcó profundamente la estética de la década siguiente. La ostentación dejó de ser aspiracional y el lujo se volvió discreto. Diseñadoras como Phoebe Philo desde Celine definieron una nueva elegancia, con paletas neutras, líneas limpias, calidad sobre cantidad, consumo más consciente. Nació lo que hoy conocemos como quiet luxury: riqueza sin logos, estatus sin exceso. Después del colapso financiero, la moda eligió la sobriedad.

Por último, después de la crisis global del COVID, la comodidad se volvió central. Primero llegó el reinado del loungewear y el athleisure. Pero luego apareció el deseo de vestirse de forma expresiva, divertida y nostálgica.

Hoy conviven el maximalismo, la nostalgia Y2K, el indie sleaze revival, el main character dressing, y la cultura de microtendencias en plataformas como TikTok. 

Esta es, probablemente, la época más confusa y con menos identidad de los últimos tiempos. Pero, a la vez, es la única en la que todo vale: si bien las tendencias duran menos y la crisis es permanente, cada uno es bienvenido de encontrar su propio estilo sin ser juzgado