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Menos palabras, más hechos

Por Andrea Arzola

Se habla de donaciones, se hacen comunicados y se sube contenido a las redes denunciando racismo. Las casas de moda han demostrado su apoyo a la comunidad afroamericana, pero sus filas siguen siendo mayoritariamente blancas.

El movimiento Black Lives Matter – fruto de la impotencia generada por el asesinato de George Floyd en Minneapolis – llena las calles de cientos de ciudades a lo largo y ancho del planeta. La sociedad se ha sumado a esta reivindicación que pretende acabar con el racismo en Estados Unidos y en todo el mundo. Del mismo modo, la industria de moda no ha tardado en hacerse eco de la protesta en contra de la discriminación racial.

Diseñadores como Marc Jacobs, o marcas como Dior, han sumado su granito de arena manifestándose con mensajes de apoyo y defendiendo que todos somos iguales, independientemente del color de nuestra piel. Otras firmas han optado por dar un paso más allá y contribuir con el movimiento de manera económica. “The Bail Project”, así como otras organizaciones que luchan contra las injusticias, han recibido importantes donaciones de marcas como Savage x Fenty. Asimismo, empresas del sector se han involucrado compartiendo enlaces y recursos educativos que ayudan a comprender la situación.

La industria de la moda siempre se ha inspirado de diferentes culturas – incluyendo la afrodescendiente – para crear sus colecciones. Esto no sería un problema en sí, pero algunas marcas deciden tomar como referencia estilos como el streetwear de esta comunidad, pensando únicamente en un público blanco. Esta contradicción ha generado numerosas polémicas y varias marcas han sido acusadas de racismo, como lo fue Prada por sus llaveros de blackface, el jersey de Gucci o las pelucas de trenzas de Comme des Garçons.

Resulta interesante que estas marcas reivindiquen una igualdad que luego no se materializa en la propia empresa. Celine, por ejemplo, comunicó en un post de Instagram que se oponía rotundamente a todas las formas de discriminación, opresión y racismo, pero en el mismo feed no aparece ninguna modelo afroamericana desde hace más de un año.

La gran mayoría de las firmas de moda, que abogan por la inclusión, raramente se implican en lo verdaderamente importante: tomar partido en acciones que contribuyan a que esto sea posible. No basta con trasladar el mensaje de que se quiere hacer. Hay que hacerlo. Los consumidores cada vez le ponen mayor atención a los valores de una marca, y lo que opinan de ellas afecta indudablemente a su disposición de compra. El gran poder que tienen estas marcas debe ser utilizado en beneficio de la sociedad.

Que Virgil Abloh y Olivier Rousteing sean los únicos directores creativos negros entre las principales casas de moda, no es un hecho menor y esto precisamente es lo primero que se debe cambiar para poder hablar de inclusión e igualdad. Hasta la misma Anna Wintour pidió disculpas por publicar historias e imágenes «hirientes e intolerantes»; y por no haber hecho lo suficiente para promover en la publicación tanto a diseñadores como a personas de su propio equipo.

Si lo que se quiere lograr es la inclusión verdadera, la industria de la moda debe comprometerse a ofrecer puestos de alto rango. Y no hablamos solo de grandes marcas, también es importante que minoristas e inversores se comprometan a respaldar firmas creadas por afrodescendientes, bien sea facilitando la distribución de sus marcas o invirtiendo en ellas.

 

 

 

 

Fotografía de portada por @camhicks_ 

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