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arte accesible y sustentable

El Silencio:

No digas nada, no preguntes nada.
Cuando quieras hablar quédate mudo
Que un silencio sin fin sea tu escudo
Y al mismo tiempo tu perfecta espada.

No llames si la puerta está cerrada
No llores si el dolor es más agudo
No cantes si el camino es menos rudo
No interrogues sino con la mirada.

Y en la calma profunda y transparente
Que poco a poco y silenciosamente
Inundarás tu pecho transparente.

Sentirás el latido enamorado
Con que tu corazón recuperado
Te irá diciendo todo, todo, todo.

 

Jorge Luis Borges

 

 

Por Santiago Garcia Trias

En tiempos de silencio y reflexión, encontramos proyectos que se reinventan, nuevas posibilidades aparecen entre tanta confusión convirtiendo esa desazón en una oportunidad de ver más allá de nuestras expectativas.

Natural Art es un proyecto creado por Nat Abad y Cata Ricchini que surge de una pasión y convicción profunda que derriba al miedo y les da la oportunidad a nuevas energías creativas de emerger. Son jóvenes creadoras que nos muestran lo que logra el trabajo en equipo y la posibilidad de encontrar un sueño en épocas de crisis.

 

¿Quiénes son Nat Abad y Cata Ricchini?

Nat Abad es una mujer muy curiosa por naturaleza. Estudié un par de años Diseño de Indumentaria, pero durante ese tiempo era aún una niña, y no terminaba de entender específicamente qué me gustaba. Así que decidí irme del marco universitario para volcarme al mundo laboral directo. Trabajé 11 años en Rapsodia y toda esa experiencia me hizo darme cuenta de que lo que más me gustaba hacer era la parte de comunicación y generación de nuevas marcas. Así comencé con distintos proyectos hasta llegar a ponerle toda mi dedicación a mi estudio.

Cata Ricchini es una diseñadora muy explorativa, siempre interesada en el arte y apasionada por lo textil. Terminé la universidad y arranqué en Garza Lobos de la mano de Rubén uno de mis grandes mentores. De ahí decidí volcarme a algo totalmente más comercial, que me brindó la oportunidad de aprender un costado mas empresarial y fue la introducción para lo que después iba a tener que enfrentar con mi marca propia, Oldi.

Aprendí muchísimo también de la mano de MUTATE, sobre todo de Gonza con su ojo estético supremo y su maravilloso mundo de muebles antiguos y curaduría de objetos.  Luego de vender mi marca, pasé un tiempo por CHER, hasta que conocí a Nat y nos hicimos súper amigas. Antes de la cuarentena, surgió que le tuve que ayudar a teñir unos paños y desde momento no nos despegamos más.

¿Cómo nace Natural Art?

Nat: Yo ya estaba metida en el mundo del arte, y me empecé a dar cuenta de un nicho que no estaba cubierto. El arte accesible. Como todo artista volado, siempre cuesta concretar las cosas al principio, y yo sabía que quería hacer algo relacionado con el arte, pero no sabía cómo. Desde que empecé a trabajar con Cata, encontré ese empuje y esa organización que me faltaba. Creo que hacemos una dupla increíble, mezclando las fortalezas de cada una.

Nuestro proyecto nace en cuarentena y fue creciendo a través de los obstáculos. Desde la limitación de la compra de materia prima, que nos obligó a encontrar nuevas formas de gestionar nuestras ideas, hasta la sustentabilidad en sí misma, que fue algo totalmente espontáneo y que inconscientemente fue armando las bases de Natural Art.

 

¿Qué buscan transmitir con su arte?

Está todo inspirado en el arte oriental. El equilibrio de las piezas es fundamental para el diálogo en donde luego estará interactuando nuestro arte. Somos como una especie de nexo entre un diseñador de interior, el cliente y la obra. Pensamos todo en conjunto para crear atmósferas que tengan armonía. Brindamos customización absoluta en cada proyecto que emprendemos.

 

¿Por qué eligen el medio que usan para expresar su manifestación artística?

Sentimos que, en algún punto, el argentino, mercado al cual estamos más expuestas, no compra tantas esculturas, les atrae más la pintura, pero no descartamos ampliarnos en otros tipos de medios artísticos con el tiempo. Por el momento, estamos más focalizados en la demanda y la técnica que creemos que funciona mejor.

 

¿Dónde nace su inspiración?

En la materialización de las obras hay una paleta que se mantiene. La inspiración viene mucho de los ingredientes naturales que usamos para comenzar los tintes de lo que luego se convertirá en la obra en sí misma. Hay un diálogo con lo natural argentino que nos inspira profundamente a ambas. Desde la yerba mate, el café, el vino, el eucaliptus o la madera. Intervenimos la materia prima dejándonos sorprender un poco con el resultado. En cuanto a las formas de las obras, son bastantes abstractas, siempre aparece el negro como marca predominante.

 

¿Qué diferencia a Natural Art de otros proyectos artísticos?

La diferencia primordial, es nuestro compromiso total con la sustentabilidad, y con lo que nosotros llamamos: obra Viva. Dejamos que los materiales vayan erosionando y hablando su propio idioma. No forzamos los procesos, y remarcamos el compromiso mutuo de reciclar materia prima de amigos que tienen restaurantes para nuestros teñidos, por ejemplo, o retazos de telas de marcas existentes que vayan a descartar.

 

¿Sienten que la creatividad en este momento tan complejo, se volvió una especie de guía para la gran incertidumbre?

Totalmente. En algún punto es una herramienta de encuentro con uno mismo. Aprendes a aburrirte, y a descubrir cosas nuevas. Dentro de ese espacio de silencio, la creatividad es algo muy sanador. Creemos también, que es un tiempo de reflexión, una gran posibilidad dentro de tanto dolor de preguntarte realmente, ¿qué querés para tu vida?

 

¿A dónde les gustaría estar en un corto plazo?

Afuera. Vendiendo en el exterior. Lamentablemente nuestro país te expulsa cada vez más. Estamos ya en la actualidad vendiendo en el exterior y contactando a distintos artistas alrededor del mundo. Vamos abriendo puertas.

En un momento de crisis como el que atraviesa Argentina especialmente, sentimos que la venta de nuestro arte se limita. Estamos convencidas que nuestro rubro eso algo sensorial, y es lógico que cueste más el negocio en sí mismo si estamos en un momento tan particular económico y social.

¿Qué sienten que es lo que bloquea a tanta gente a la hora de saltar las barreras de los desafíos?

Creemos principalmente que es el miedo a lo desconocido. Siempre el ser humano tiende a temerle al vacío. Es algo muy insólito, porque si estás mal o incómodo en un lugar, tendrías que poner tu energía en el cambio y no en el obstáculo del posible futuro. Pero también, sentimos que es un proceso personal, es distinto para cada ser humano.

 

¿Qué significa para ustedes la zona de confort?

Cata: Un lugar muy peligroso. Es un lugar donde no hay evolución.

Nat: Yo no veo a la zona de confort como algo malo necesariamente, para mi confort no siempre es negativo. Siento que depende mucho de la perspectiva personal.

 

¿Trabajan por colecciones? O ¿series?

Nuestro sistema de trabajo es por serie, no hacemos colecciones propiamente dichas. A veces encontramos una tela que solo nos alcanza para siete series, por ejemplo, y sabemos que ese es el número final como parte del proceso creativo.

¿Qué mensaje les gustaría transmitir en este momento tan complejo a todos los emprendedores?

Nat: Yo creo que en la Argentina actual, lo que tienen que analizar es siempre ofrecer un servicio antes que un producto. Encontrar la forma en donde tu producto se vuelva un servicio. Por otro lado, no ampliar la estructura de la empresa y mantenerse ajustados hasta lograr estabilidad.

Cata: Está bueno utlizar esta crisis para analizar qué es lo que podes hacer con lo que tenés. Hay mucho desperdicio de materia prima en la moda, por ejemplo, y está bueno poner la creativdad en la reutilización de stock. También, como dije antes, es un momento de reflexión, y una oportunidad para entender quiénes somos.

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