DMAG | 2021: recalculando
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2021: recalculando

Hipócrates decía: “Pregúntale al enfermo si quiere renunciar al esquema de vida que lo enfermó”. Y sí, empieza un nuevo año y tenemos todas las intenciones de cambiar y renunciar a esos esquemas de pensamiento que no nos hacen felices.  Inmersos en un mar de frases optimistas por doquier, hablamos con Mercè Roura, una escritora, periodista, coach y experta en inteligencia emocional española, sobre los aprendizajes del 2020 y las bases para de una vez por todas tomar impulso y saltar hacia eso que tanto anhelamos.

 

¿Cuándo se produce ese momento en el que decidimos RECALCULAR?

El puntapié inicial generalmente es cuando tocamos fondo, una enfermedad o a veces no llegamos a tanto, pero es cuando el sufrimiento es insoportable, entonces ahí cambiamos.  Yo hice un gran cambio en mi vida, pasé de ser contadora de historias tristes, como le dije una vez a una niña que me preguntó qué hacía en mi trabajo de periodista, a contar historias de esperanza. Me ayudó mucho el libro de Louise Hay: “Usted puede sanar su vida” que habla del esquema existente, del miedo y de la culpa con la que vivimos.

 

 

Ok nos damos cuenta de que la estamos pasando mal pero ¿cómo hacemos para descubrir hacia dónde ir?

Es importante encontrar tu silencio, valorarte, respetarte, reconciliarte contigo, perdonarte, y liberarte de la culpa, puede ser con mindfulness, mirando el mar, caminando, escuchando música, es un entrenamiento mental para encontrar esa mirada que tenés de vos y del mundo. Merecemos tiempo para no hacer nada porque si nos lo permitimos acabaremos llenándolo de situaciones maravillosas. En su libro “El tiempo regalado”, Andrea Köler habla de “dejar espacio para que pase lo maravilloso”, ése es el propósito para el cuál vivimos. Pasar de lo urgente a la importante. Otro libro que recomiendo es “Deja de ser tú” de Joe Dispenza, que habla de cómo la mente crea la realidad y produce esa energía transformadora.

 

 

Fuimos educados en la cultura del sacrificio, si no te sacrificás, hay culpa, ¿cómo debería ser el proceso para lograr lo que tanto anhelamos?

Las metas no son el origen de la autoestima, son la consecuencia del amor propio y de que te pones retos que te apasionan, el amor es la causa de lo que consigues, si te amas antes de llegar a la cima de la montaña, te dará igual si llegas a la mitad. Si tu sueño te está machacando, quizás es el sueño de tus padres, no el tuyo, cambia de sueño, o cambia tú. Y en este punto es muy válido rendirse, es de personas sabias, a veces no es el momento, o no es tu sueño.

 

La sociedad nos ha educado así, si no sufrimos nos da culpa. Sufrir no suma puntos, no es maravilloso, el sacrificio nos lleva a más sacrificio, enfermedad y conflicto. Sufrir no nos lleva a nada bueno.

 

 

¿Estamos en la era de las comunicaciones, no sólo hay que ser talentoso, hay que saber comunicarlo, ¿Cómo?

Dejar de sentir vergüenza, hacer el ridículo, mostrar el alma.  Y para superar esos miedos, el motor es el propósito, ¿Para qué estamos comunicando? ¿Cuál es el propósito? Más allá del aspecto y del lenguaje corporal, lo más importante es la conexión, lo que te mueve. Los grandes comunicadores han encontrado el propósito. Si quieres mostrar tu talento, piensa el para qué.

 

 

2020 fue uno de los peores años del siglo, ¿Cuáles crees que los aprendizajes que nos trajo esta pandemia?

Nos ha metido de lleno en la incertidumbre, nos ha dejado sin expectativas, nos sacó la posibilidad de soñar porque tampoco sabemos qué va a pasar, nos obligó a encerrarnos y a quedarnos a solas con nosotros mismos, nos ha dado una lección de humildad, todos somos lo mismo. Cuidarse a uno mismo es cuidar a los demás.

 

Y en éstos momentos hay muchos mensajes engañosos de pseudo positivismo, que no son ciertos y hacen mucho daño, lo que cuenta realmente es ver cómo nos sentimos, si no sonríes no pasa nada. Si te levantás a la mañana y ves que en tu vida no hay nada que te guste, sentís dolor, pero contás con recursos internos para salir adelante: llamás a una amiga, a un terapeuta. Eso es el positivismo, lo que importa es cómo estás y qué hacés con ello.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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