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Pussy Riot sigue alzando la voz: entrevista exclusiva con DMAG

Por Bar Midley

La creación de Pussy Riot en Moscú, allá por 2011, nada tuvo que ver con una ambición musical o con el arte de combinar compases y melodías, y mucho menos con la búsqueda de la fama tan presente en cualquier banda de rock’n roll. Más bien, fue un acto de resistencia en defensa a la tentativa de Vladimir Putin de ocupar por tercera vez el poder. 

Nuestra respuesta fue crear una actuación colectiva y gritar lo más fuerte posible sobre las injusticias y los problemas sociales que el régimen de Putin nos trae a todos: desigualdad, opresión policial, patriarcado, corrupción y homofobia”, relata en diálogo directo con DMAG Nadezhda Tolokónnikova, más conocida como Nadya Riot, cantante y fundadora del colectivo artístico punk feminista, presente en el Aurora Festival – edición streaming – el pasado fin de semana.

El activismo político y la filosofía punk tienen en común el desarrollo de un lenguaje propio para combatir las injusticias del sistema imperante, y las Pussy encontraron en la performance – más que en la música – el suyo. “Cuando formamos Pussy Riot, no éramos músicas. Éramos artistas de performance que creamos una banda. Entonces era una banda falsa. No podíamos tocar ningún instrumento. Nuestro objetivo era hacer una declaración y una acción, no una pieza musical”.  Y lo lograron.

Desde entonces, pulieron su forma de protesta: letras que denuncian el racismo y el abuso policial (“Make America Great Again”, “Police State”) y otras en contra de las relaciones tóxicas (“Knife”). También hacen audaces apariciones relámpago en espacios insólitos, la más icónica fue en 2012 en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú; esta performance les valió dos años de cárcel a Nadya, Masha Alyokhina y Yekaterina Samutsévic.

Las identifica el uso de coloridos pasamontañas con los que mantienen su anonimato, y “te conviertes en un superhéroe, ya no eres tú y tienes menos miedo”, remarca Nadya. Sin embargo, las experiencias vividas también influenciaron su calidad musical, que evolucionó con el tiempo: “Después de la prisión, comencé a prestar más atención a la música, y ahora dedico el 80% de mi tiempo a crearla. Entonces, sería correcto decir que después de años y años, Pussy Riot nos hemos convertido en músicas”.

Así, lo que comenzó como una fake band se convirtió en símbolo de una generación atravesada por un sentimiento de descontento, pero también de esperanza en un futuro donde no haya que pedir permiso para ser.  “My body is my choice, I’m proud to raise my voice”, gritan furiosas en HANGERZ, militando la despenalización del aborto, conscientes que muchos países no corrieron con la suerte de Rusia, donde el aborto es legal desde 1920.

Inspiradas por los movimientos feministas que irrumpieron con fuerza en la agenda política y social de los países latinoamericanos en los últimos años, se unieron meses atrás al colectivo feminista chileno LAS TESIS para amplificar el mensaje. “Nos conectamos con LAS TESIS sobre la co-creación de un Manifiesto contra la violencia policial. Exigimos a la policía que se reforme radicalmente, y que rinda cuentas por los asesinatos que cometen”, cuenta Nadya. Y agrega entusiasmada: “Estamos increíblemente inspiradas por los crecientes movimientos feministas en América Latina. Estas mujeres son tan valientes, tan inspiradoras, tan poderosas. También es peligroso ser feminista en Rusia, por lo que podemos entender cuánta fuerza se necesita para ser una activista feminista en América Latina”. Fuerza que registraron en su gira 2019, cuando quedaron deslumbradas por el intenso público femenino argentino, presente en Niceto Club.

Gracias a la digitalización en ascenso, a principios de mayo lanzaron el EP «1312», cifra que significa «All Cops are Bastards», junto a Dillom, MuereJoven y Parcas, raperos de la nueva escena local, y el artista visual argentino ImKorpo. Tema que venían cocinando hace rato, inspiradas por la feroz represalia policial en las protestas chilenas de 2019, sin imaginar cómo se potenciaría en el marco del “BLACK LIVES MATTER”, movimiento surgido a partir del asesinato de George Floyd el 25 del mismo mes.

Lo más atractivo del feminismo es que admite una pluralidad de movimientos, tantos como derechos a alcanzar. Sin duda, Pussy Riot por su origen, recorrido y experiencias vividas, representa uno radical. Y eso es lo que lo hace interesante.

 

 

 

 

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